Escuchando a las mamás de Salinas

Las familias de clase trabajadora que llegan a Salinas no suelen saber dónde encontrar ayuda y bienvenida cuando la buscan. Hablo especialmente de esas familias que tienen niños desde los 0 hasta los 5 años. Las informaciones siguientes fueron recogidas durante un trabajo que hice como facilitadora y anotadora en un grupo de enfoque sobre cómo esas familias quisieran ser recibidas, acompañadas y tratadas bien mientras navegan el sistema que les ayuda. En este artículo describo los deseos y las experiencias de las mamás con las cuales hablé.

mamasSe trata de un sistema que, por un lado, quiere intentar mejorar su ayuda y sus servicios para esa gente que no habla inglés al llegar. Considerando que para esas mujeres el trabajo es lo más importante y que sin embargo quieren poder dejar sus niños con alguien de confianza, la discusión se enfocó sobre lo que el servicio podía hacer mejor para ayudar a esas mamás que tienen que dejarles sus niñitos.

Lo que aprendí fue que las preocupaciones de esas mamás son de varios órdenes. Las mamás no se fían necesariamente de las personas que cuidan de sus hijos porque no las conocen. De hecho, a veces esas personas no son de confianza. Por ejemplo, ponen los críos en frente de la tele y no se ocupan de ellos. Además, también están preocupadas porque sus hijos no se sientan a gusto en el lugar donde los dejan y a veces esas proveedoras que cuidan a los hijos ni siquiera saben cómo jugar con esos niños.

Otra preocupación es el no hablar inglés y el no lograr encontrar proveedores de servicios que hablen español. A veces ni siquiera se trata de poder hablar español, pero otros idiomas como el triqui, por ejemplo. Las mamás expresaron una necesidad de tener personal bilingüe en las escuelas y en los hospitales mayormente.

Hablaron de un sistema de interpretación por teléfono que funcionaba bien o de una máquina que interpretaba bien, pero sin embargo la presencia de una persona que interpretara sería mejor. Explicaron que, en las escuelas durante las conferencias, a veces los padres salían de allí sin haber entendido las discusiones sobre sus hijos.

Las mamás también hablaron de tener una oportunidad de igualdad de acceso a la educación. Que ese acceso no esté basado sobre el ingreso. Explicaron además que sus niños no tenían oportunidades iguales o eran discriminados por su nivel porque no habían hecho el preescolar y era una desventaja para ellos. Las escuelas no los aceptan por esa razón, por no tener el nivel adecuado para su clase, aunque el niño tenga la edad de su clase.

Finalmente, se mencionó la necesidad de un aumento de humanidad por parte de las proveedoras de servicios, que sean más amables, que escuchen más y sean más respetuosas. Algunas mamás no estaban contentas por ejemplo con el comportamiento de las enfermeras en los hospitales. Supuestamente, algunas ayudaban interpretando y lo hacían mal o se veía que no lo hacían con ganas. El aspecto humano fue un tema importante en la discusión de ese día.

Aprendí mucho ese día sobre las familias extranjeras de clase trabajadora que viven en Salinas y me alegró ver que les gustaba hablar de sus experiencias. A la gente le gusta hablar y si ven interés o que vas a intentar hacer algo con lo que dicen, hablaran más. A la gente le gusta hablar. ¡Escuchémoslas! ¡Hay que escuchar!

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