Las palabras de destrucción masiva

Las “noticias falsas” de Donald Trump no son un fenómeno nuevo. Lo llamábamos propaganda. En el pasado, la propaganda era más difícil de propagar. La llegada del internet y la sociedad de la información significa que las palabras pueden ser todavía más peligrosas. Son armas de destrucción masiva, aunque no lo parezcan.

Las noticias falsas sobre las armas de destrucción masivas en la era de la información son muy peligrosos.

La historia de las palabras de destrucción masiva comienza después de la Segunda Guerra Mundial, con la Guerra Fría. Los soviéticos colocaron una cantidad de las noticias falsas en todo el mundo para convencer a los gobiernos de que los EEUU eran una imperio del mal. La primera instancia fue una campaña de desinformación que se llamaba Operación Infektion.

La Operación Infektion trató de convencer al mundo de que la epidemia de SIDA era el resultado de una fuga en un laboratorio del ejército de los EEUU que realizaba los experimentos de guerra biológica. También, en 1985, la Lituraturnaya Gazeta acusó al gobierno de los EEUU de usar al ejército para propagar el virus en todo el mundo. En 48 horas la Operación Infektion se volvió viral, apareciendo en publicaciones de noticias en Europa occidental, África y América Latina, cada una de las cuales fueron diseñadas para resaltar las preocupaciones locales y aumentar el temor por el virus del SIDA.

Más ejemplos de las noticias falsas sobre las ADM incluye las falsificaciones de uranio en Níger, el uso de armas biológicas durante la Guerra de Corea, las ADM en Iraq, que el ebola fue una arma biológica de los EEUU y la reubicación de las armas nucleares a Rumania.

Hoy en día, el internet y las redes sociales facilitan el acceso a la información. Sin embargo, la rápida propagación de las noticias falsas y el periodismo sin calidad son peligrosos. Nuestro criterio es el mejor filtro contra estas armas de intoxicación mediática.

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