Los huracanes del Atlántico y el cambio climático

Autores: Brian Free, Drew Miller, Amy Nguyen

Para los residentes de comunidades lejanas de Puerto Rico, Texas y la isla Dominica parece que la temporada de huracanes del Atlántico de 2017 no tiene fin. Hasta ahora, este año es una de las diez temporadas más activas en huracanes. Las quince tormentas tropicales y diez huracanes eclipsan el promedio del año (seis) y el Huracán Irma batió varios récords meteorológicos. Hablemos de su relación con el cambio climático. Sin simplificar.

Una calle de la isla Santo Martín después de Huracán Irma (New Yorker)

Por ejemplo, Irma fue la tormenta más intensa en el Atlántico, fuera del Caribe y del Golfo de México. Además, Irma fue el primer huracán de categoría cinco en Cuba en casi cien años. La falta de rapidez de las actividades nacionales de recuperación ha frustrado a muchos de los sobrevivientes. Por ejemplo, en Puerto Rico el 89 por ciento de puertorriqueños no tuvo acceso a la electricidad casi tres semanas después del Huracán Maria. Para agravar la situación, la temporada de huracanes de la región no terminará hasta el 30 de noviembre.

Al ver la situación, se puede preguntar… ¿Por qué ocurrió este auge de huracanes en el Océano Atlántico este año? ¿Hay un vínculo entre estos huracanes y el cambio climático? En este artículo exploramos las dos caras del debate medioambiental.

Es verdad que el cambio climático contribuyó al poder de los huracanes en 2017. Pero decir que los huracanes son productos de cambio climático es otra cosa. Las investigaciones sobre la relación entre el cambio climático antropogénico y los huracanes suponen una relación compleja. La relación es compleja porque, en realidad, una variedad de factores contribuyen a la creación de los huracanes. El cambio climático influye estos factores. Dos ejemplos son la temperatura del océano y las diferencias de presión.

La temperatura del océano es un elemento clave para la creación y fuerza de un huracán. El océano absorbe casi el 90 por ciento del calor en la atmósfera, lo cual implica que la temperatura del océano es más cálida. Por ejemplo, en agosto del 2017, el Atlántico fue casí 2°C más calido que el estado normal (1981 – 2010). La agua más cálida ha conducido más humedad en la atmósfera. La humedad es importante porque más humedad en la atmósfera significa más lluvia. Los huracanes más húmedos usualmente son los eventos extremos.

El cambio climático es un fenómeno de transformación del estado normal. No es un agente causal. Entonces es imposible decir que el cambio climático causó los huracanes Harvey, Irma o Maria. En cambio, la declaración debe ser que el cambio climático afecta la tendencias de los eventos extremos y debe separar la tendencia de eventos de un sólo evento.

Cifras relativas de eventos extremos. Fuente: VOX

Al final, el cambio climático no causó los huracanes, pero agravó varios características de los huracanes que incrementaron su fuerza. Una atribución más exacta sería:

“Sólo hay un X por ciento de probabilidad de que el huracán [o el evento ambiental] hubiera sido tan grave en ausencia de cambio climático”. Durante los próximos 50 años, desafortunadamente, los huracanes serán más fuertes y peores para las islas en el Caribe.

En contra del punto de que no existe un vínculo entre los huracanes y el cambio climático en la temporada de 2017, hay ciertas cosas y hechos científicos que pueden afirmar este vínculo con un buen grado de certeza. Entonces, la ciencia de la atribución ha mejorado en los últimos años.

Primero, la ley física de la ecuación Clausius-Clapeyron es importante. Clausius-Clapeyron detalla que cuando una atmósfera es más caliente, la atmósfera retendrá más humedad también. Si la atmósfera incrementa desde 20°C a 21°C, la humedad en la segunda condición retendrá un 6 por ciento más de humedad que la anterior condición. Esta ecuación implica que las precipitaciones serán más extremos cuando se produzcan.

También, las investigaciones aportan pruebas para corroborar el aumento de las temperaturas superficiales del mar, especialmente en algunas regiones del Atlántico Norte y el Golfo de México donde las temperaturas son más calientes que el promedio.  Por lo general, cuando la temperatura del mar aumenta, las tormentas son más poderosas. El cambio climático creó condiciones nefastas para la formación de los huracanes Harvey, Irma y Maria.

Independiente de la causalidad entre el cambio climático y los huracanes, la realidad es que los efectos del cambio climático ya no son sutiles.

Los efectos son una isla entera sin electricidad, incendios que atraviesan California y una capa de hielo en el Ártico que disminuye. Estos huracanes demuestran el imperativo de que, a pesar de que la ciencia tiene niveles de incertidumbre y los científicos están trabajando para abordar esos niveles de incertidumbre, la política no debe esperar para abordar cómo la sociedad puede dirigir los esfuerzos de mitigación y adaptación respecto al impacto del cambio climático.

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