La respuesta fallida a dos desastres americanos

Autores: Chelsea Segal, Ariana Maia Sawyer, Mario Lamar, Eliana Olais, Ben Playfair

Hay crisis que pasan, crisis que están fuera del control de los ciudadanos. Crisis que pueden destruir familias, casas, negocios y vidas. En estas crisis, los ciudadanos solo pueden esperar hasta que venga el apoyo… ¿De quién?

El 19 de septiembre de 2017 se produjo un desastre enorme en México. Un terremoto con una magnitud de 7,1 causó estragos en los estados de Puebla, Morelos y en la Ciudad de México. Habían más de 40 edificios que colapsaron, 370 personas que fallecieron y más de 6.000 personas heridas. En las noticias internacionales y medios sociales, el gobierno de México se veía mal en cómo manejó la ayuda que recibieron. Había materiales como agua y comida pero, al mismo tiempo, había problemas en distribuirlos.

Un día después, en una isla del Mar Caribe, en Puerto Rico pasó otro tipo de desastre. El huracán María golpeó la isla con una tormenta de categoría 4 con velocidad de viento de 155 millas por hora. Hasta el huracán María, Puerto Rico no había visto una tormenta tan grande desde 1932. En algunas partes de Puerto Rico, había 30 pulgadas de lluvia en un solo día. La gente de la isla estaba completamente sin luz, y por muchos días después de la tormenta, no había señal para comunicar con sus familias. Todavía los ciudadanos tienen problemas de encontrar agua pura, con el sistema bancario, y una gran cantidad de destrucción de edificios.

Los dos desastres naturales requieren el apoyo de los gobiernos locales, las ONGs y la voluntad de personas para trabajar juntos para mejorar la situación. ¿Hay una conexión entre huracán María y el terremoto en México? Algunos científicos creen que . En este artículo, vamos a analizar la manera en cómo trabajan los gobiernos y ONGs en tiempo de crisis.

La respuesta del Gobierno al terremoto en México
La respuesta del gobierno al sismo de México fue tan inadecuada que algunos residentes persiguieron a los políticos fuera de sus vecindarios. Muchas personas han acusado al gobierno de desviar los suministros o el dinero que han sido donados por los esfuerzos socorro después del terremoto.

Por eso, un actor famoso, Diego Luna, comentó que si los estadounidenses u otros extranjeros querían ayudar al México, deberían donar a una ONG u otra organización que no fuera parte del gobierno. Él junto con los demás no creen que se pueda confiar en el gobierno.

Por ejemplo, Xochimilco, un barrio subdesarrollado de la Ciudad de México famoso por sus canales y chinampas, ha sido destruido en gran parte. Ni siquiera recibió agua por varios días después del terremoto. El apoyo finalmente llegó cuando Uber ofreció paseos gratuitos a los voluntarios ciudadanos.

Incluso en los barrios más ricos, los trabajadores de ayuda gubernamental no podían ser vistos en los días después del desastre. La mayoría de los voluntarios consistieron en jóvenes que eligieron no ir a trabajar para ayudar. Los acopios organizados por los ciudadanos tenían que pedir por voluntarios con “equipo completo,” como botas de casquillo, cascos, máscaras, etcétera.

Con la confianza tan baja en las habilidades de los políticos para reconstruir a su país, los ciudadanos no tenían otra opción sino ayudarse a sí mismos.

La respuesta de las ONGs al terremoto en Oaxaca
La respuesta humanitaria inadecuada al terremoto masivo en Oaxaca generó varias denuncias de las ONGs. Después de una evaluación de las necesidades de los heridos, las necesidades básicas no se habían cubierto para los afectados por el terremoto. Existe una brecha entre la coordinación gubernamental y la ayuda humanitaria.

Actualmente, una ONG, Ambulante, está recaudando fondos urgentemente para reconstruir hospitales, escuelas y hogares que han sido severamente afectados por este desastre. Ambulante es una organización de base que ha organizado programas comunitarios en todo México durante los últimos 12 años. Ambulante recibirá y distribuirá el 100 por ciento de los fondos directamente a organizaciones locales e iniciativas sociales dedicadas a ayudar a los más afectados por esta catástrofe. Ellos van a gestionar todo los recursos y dinero para ayudar a los más afectados por este desastre.

Aunque Ambulante está recaudando fondos para restaurar los servicios de salud después del terremoto de Oaxaca, es insuficiente para restaurar la confianza de los ciudadanos en su gobierno. El abuso de las donaciones por parte de las ONG seguirá aumentando la desconfianza y reduciendo los recursos que llegan a las personas y lugares más afectados.

Todos los niveles de gobierno tienen la obligación de proteger y garantizar los derechos humanos de todas las personas y colocarlos en el centro de los esfuerzos de atención y respuesta, priorizando el derecho al agua y a un techo seguro para las personas afectadas por el sismo. Además, las ONG están obligadas desde el punto de vista ético a utilizar los fondos para reconstruir y ayudar a restablecer la vida de las personas.
La reacción de la Administración del Trump al Huracán María

Había mucha crítica pública contra la administración del Trump por su reacción lenta e inadecuada al huracán María. Muchos ciudadanos americanos están frustrados porque varias fuentes como CNN y USA Today alegan que Puerto Rico no recibió el mismo nivel de ayuda económica que recibieron los estados de Texas y Florida. De hecho, el presidente Trump no visitó Puerto Rico inmediatamente después del huracán como hizo después de los desastres naturales que afectaron a Texas y Florida.

Incluso el alcalde de San Juan expresó su gran desilusión con la reacción tardía de la administración de Trump. El alcalde afirmó que no recibieron bastantes recursos y que Puerto Rico necesitaba más apoyo directo del gobierno americano. Otros senadores demócratas y conservadores han mostrado su apoyo por Puerto Rico como Senador Marco Rubio de Florida y Nydia Velázquez de Nuevo York. El Senador Marco Rubio visitó directamente a Puerto Rico después del huracán, comunicando a todos en su cuenta de Twitter la necesidad de tener mayor apoyo.

Por otro lado, Trump declaró públicamente que está contento con su respuesta “maravillosa” al huracán María. Publicó en Twitter felicitándose a sí mismo por su “buen trabajo”. Sus comentarios lanzaron una gran reacción pública en Twitter y otros medios de comunicación. Unos comentarios públicos apuntan a la ironía de los tuits del presidente. El presidente afirmó que él ha ayudado a los ciudadanos del Puerto Rico cuando realmente son los empleadores del departamento de FEMA que estuvieron ayudando. Es irónico porque Trump quiere recortar el presupuesto de FEMA.

La reacción lenta e inadecuada del presidente muestra la desconexión entre el gobierno de los Estados Unidos y el territorio de Puerto Rico. Aunque Puerto Rico no es un estado, merece el mismo apoyo gubernamental que los otros estados después de un desastre tan grave.

El Papel de las ONGs en la respuesta humanitaria en Puerto Rico

La reacción inadecuada del gobierno de los E.E.U.U., ha dejado un gran vacío en la respuesta humanitaria que el país necesita desesperadamente, y que las ONGs internacionales están intentando llenar. Por suerte, muchas de las organizaciones involucradas, como Mercy Corps y Save the Children, en este fuerza en Puerto Rico tienen pericia y habilidades necesarias en responder a otras crisis y desastres en otros lados del mundo, como Siria e Iraq. Mientras tanto, la isla está enfrentándose a un problema logístico enorme que está complicando las fuerzas de agencias de socorro.

Según FEMA, más del 90% de la isla permanece sin electricidad, solo el 25% de las torres de celulares están funcionando y muchas partes de Puerto Rica son inaccesibles por el daño a las calles y carreteras.  A pesar de todo esto, ONGs internacionales, como Mercy Corps, han tomado la decisión insólita de a responder a la crisis nacional dada la falta de la respuesta adecuada por el gobierno. Christy Delafield, un director de comunicaciones de la ONG, explicó: “estamos en más de 40 países. Estamos en el Sur de Sudán, Siria, lugares que son más conocidos por desafíos logísticos”.

A pesar de todo esto, en el fondo sigue la pregunta de cuál grado debe ser la responsabilidad de estas ONGs para responder a una crisis en el mundo desarrollado, normalmente algo considerado la obligación del gobierno. Scott Paul observó que las ONGs internacionales son organizaciones útiles, cuando los sistemas públicos no tienen los recursos suficientes: “En los EEUU no tenemos que hacerlo ordinariamente”.

En conclusión, con estos desastres naturales recientes, debemos preguntarnos quién es responsable de la respuesta humanitaria. ¿Es la responsabilidad de los gobiernos responder a los desastres naturales, o es la responsabilidad de las ONG internacionales? ¿O son ambos? Más allá de la responsabilidad, también debemos preguntarnos si existe una buena coordinación para evitar la duplicación de esfuerzos y asegurar que la respuesta a estos desastres sea más efectiva.

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