El uso de redes sociales en la guerra de Siria

Muchos expertos han descubierto la guerra civil en Siria como la primera guerra de las redes sociales. ¿Cómo funcionan Facebook, Twitter y YouTube como herramientas en emergencias cívicas?

Para mucha gente, la guerra en Siria ha llegado a ser un tema en el fondo. Lo que comenzó como una sangrienta represión de manifestaciones políticas se ha transformado en una guerra civil compleja con muchos actores locales (como las cuatro facciones de grupos de combates que incluyen el régimen del presidente Bashar al-Assad, los kurdos sirios, ISIS, y otros grupos de la oposición) e internacionales (como los EEUU, Rusia e Irán).

Después de seis años de este conflicto violento, la guerra ha surgido como una de las crisis humanitarias más problemática de la historia. Hasta el comienzo del conflicto en marzo de 2011, el costo humano de la guerra se ha sido asombroso: más de 400.000 víctimas mortales, más de 5 millones de refugiados y 6,3 millones de personas desplazadas en el interior. Muchas organizaciones han aceptado la realidad de que una solución no aparecerá pronto y la guerra continuará por muchos años más.

El uso de las redes sociales se ha convertido en una herramienta crítica de los ciudadanos sirios de todos los lados del espectro político. En Facebook, se han formado grupos sociales de seguidores y oponentes a la vez. En 2011, grupos como “La revolución siria 2011” y “Gente por Bashar al-Assad” coexistían. Algunos grupos opositores han usado Twitter para colaborar sus manifestaciones. A un nivel global, las redes sociales han sido una herramienta de desinformación para fomentar el apoyo de diferentes bandos.

También, la guerra civil de Siria es un buen ejemplo del poder y necesidad del periodismo ciudadano con el auge de las redes sociales. El régimen de Assad expulsó a la mayoría de los periodistas extranjeros. En el mismo sentido, la censura del gobierno ha limitado la plena expresión en los medios locales. Por eso, la cobertura periodística sobre lo que está pasando en el país ha dependido de los artículos de los activistas derechos humanos exiliados y los blogueros sirianos anónimos y los vídeos subidos de YouTube. Es muy difícil confirmar la veracidad de estas formas del periodismo debido al carácter político de esta guerra de las redes sociales.

La publicación de la crítica social del régimen de Assad presenta cuestiones de seguridad personal para los activistas que viven en el centro del conflicto. En mayo de 2011, el periódico Washington Post informó que el gobierno de Irán había ofrecido sistemas de vigilancia sofisticados para rastrear las actividades de sus oponentes. Por eso, el uso de Facebook como un medio de coordinación es raro en comparación con otras revoluciones como las de Egipto.

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