Educación y noticias falsas: Una lucha de verdad

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha cambiado sus parámetros de educación sobre competencias globales para reflejar una nueva realidad: los adolescentes consumen la mayoría de su información en línea y son los más susceptibles a la desinformación. ¿Cómo discernir los hechos de la ficción? Hablemos de jóvenes, radicalización y noticias falsas. 

En la era digital, las redes sociales pueden ser un espacio fértil para la desinformación. Uno de los peligros más graves es la radicalización de personas, muchas veces jóvenes, por grupos extremos u organizaciones terroristas. Las estrategias son variadas y sofisticadas y muchas veces han tenido éxito en persuadir a los jóvenes para que ingresen en grupos como ISIS.

Este problema de las noticias falsas y la desinformación ha llegado a uno de los niveles más altos, afectando a la colaboración global. La OCDE cree que la solución consiste en mejorar la educación de la juventud. Ellos afirman que ahora vivimos en una sociedad de la posverdad. Es decir, las emociones triunfan y la lógica es olvidada. Muchos grupos radicales han aprendido a cómo aprovecharse de esta realidad, pero las instituciones educativas todavía no se han adaptado a esta realidad.

En marzo de 2017, la OCDE actualizó su herramienta que sirve para determinar si una persona posee competencia global. Ahora hay un programa digital que consiste en recursos educativos y una evaluación de los hábitos digitales de los niños y adolescentes en áreas como:  

  • Compartir datos personales
  • Conversaciones con desconocidos
  • Exposición a contenido violento 

Cada niño recibe una nota entre 70 y 130 puntos. Una nota alta corresponde con una conducta más segura.

La OCDE ha puesto la responsabilidad en las manos de escuelas y universidades, con el deber de enseñar a los estudiantes sobre responsabilidad cívica. Es importante saber no solo cómo detectar las noticias falsas sino también cómo reconocer que hay muchas perspectivas válidas. Esta idea de la competencia global, o competencia intercultural, que la OCDE ahora está midiendo, también es una meta del movimiento de la internacionalización de la educación. Proponentes de este movimiento creen que las personas que estudian temas globales y tienen debates informados obtienen habilidades de razonamiento analítico: un elemento crucial en la lucha contra la desinformación.

Es verdad que los jóvenes hoy en día están bombardeados con información. Aprender a filtrar y catalogar los diferentes tipos de información debe ser un gran parte de su educación. El nuevo programa de la OCDE puede actuar como guía

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