MIIS en español

April 5th, 2013

Las palabras no son suficientes para describir a Cuba

DSC_0186Me asomo por un callejón en La Habana: veo un artista al lado de sus cuadros, tres niños jugando al fútbol con una pelota de baloncesto, un chico hablando con una chica mientras ella fuma un cigarrillo, un viejo con una gorra de béisbol verde saludando a alguien. En el fondo, oigo tambores y silbatos. Camino a través de las calles empedradas, hasta llegar a la Plaza de las Armas donde me tropiezo con un circo andante. Los niños hacen cola para pasar entre las piernas de unos payasos en zancos. Una anciana cubana, con la cabeza bien envuelta y un cigarro recién encendido en los labios, hace una pausa para mirar el desfile. Los hombres que venden libros abandonan sus puestos y se unen a la multitud para bailar. Todo termina en cinco minutos. La gente vuelve a sus vidas.

Me detengo para tomarme un mojito para saciar mi sed y refrescarme en la humedad de una tarde habanera. Sólo una excusa para darme el placer de un Havana Club añejo, un ron cubano de renombre mundial. Carros rusos de los años ochenta se mezclan con carros estadounidenses de los años cincuenta. Cuanto a los carros, parecería como si la guerra fría aún continuara. Veo un afiche de Fidel y Raúl Castro, dice: “La Revolución Victoriosa y Pujante Sigue Adelante.”

Los cubanos son gente alegre y agradable. En este país la solidaridad adquiere un significado muy complejo. Ninguna palabra es más omnipresente en Cuba que la palabra “Revolución”, la cual hace referencia al movimiento provocado por los campesinos a finales de los años cincuenta que cambió drásticamente la vida de todos los cubanos. Dirigidos por Fidel y Raúl Castro, Che Guevara y Camilo Cienfuegos, la Revolución derribó la oligarquía de Batista (un general que llegó al poder en un golpe de Estado respaldado por EE.UU.) e impuso grandes reformas socialistas. Después de un paseo por la Habana vieja y unas cuantas conversaciones, quedó obvio que la Revolución aún sigue muy viva a pesar de haber sucedido hacía más de cincuenta años.

Me monto en un taxi, un Cadillac del año 1952. Tengo la tendencia a hablar con quien sea, y, los taxistas siempre ofrecen una perspectiva sobre la vida de la gente común. “¿Como te llamas?” le pregunto. “Oswaldo”, responde. “¿Es usted taxista regularmente?” “No” -dice- “soy ingeniero informático, pero trabajo como taxista por la noche y en los fines de semana.” Con ingresos promedio en alrededor de 450 pesos cubanos al mes (USD $ 22), muchos profesionales buscan fuentes alternativas de ingresos. Por supuesto, el Estado garantiza la atención médica gratuita y accesible, la educación obligatoria y gratuita, al igual que la vivienda gratuita. El Estado también subsidia los alimentos, la electricidad, el agua, el combustible y casi cualquier cosa que se consume diariamente. En Cuba, incluso los más pobres de los pobres tienen un techo por encima. Sin embargo, no hay libertad de expresión ni libertad de reunión, y el sistema político no es pluralista. Perspectiva hay una sola: la del Estado.

Oswaldo se ve obligado a decirme que su Cadillac no es una reliquia de los años cincuenta. “Este coche tiene frenos de discos en las cuatro ruedas, caja de engranajes Toyota y un motor diesel eficiente.” Una muestra del ingenio cubano en presencia de un bloqueo anticuado impuesto por EE.UU. ya hace 51 años. Los cubanos tienen prohibido importar cualquier mercancía que contenga 10% o más materiales o patentes estadounidenses. En la era de las cadenas de suministro globales, casi cualquier cosa lo contiene. Pero los Cubanos han desarrollado soluciones a muchos de sus problemas de bloqueo: tienen sus propias marcas de gaseosas, producen su propio ron y tabaco e incluso sus propias medicinas. De hecho, los cubanos han desarrollado tratamientos para la diabetes y el cáncer de pulmón sin precedentes en la medicina estadounidense. Sin embargo, los pacientes estadounidenses no tienen acceso a estos tratamientos debido al bloqueo (o embargo desde el punto de vista estadounidense).

Cuba está en la cúspide de cambios importantes. Los cubanos están ahora autorizados a comprar y vender sus casas, pueden tener negocios privados e incluso pueden viajar al exterior del país. A medida que la economía se abre y aumenta el respaldo de la revocación del bloqueo, la sociedad cubana enfrentará desafíos que aún no ha afrontado desde el comienzo de la revolución en 1959. En muchos sentidos, la Revolución tomará una nueva forma. Aunque los cubanos lo sepan o no, las últimas palabras de Salvador Allende son muy apropiadas para los tiempos modernos cubanos: “No se detienen los procesos sociales, ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia..la hacen los pueblos.”

Entre el 15-24 de Marzo tuve la oportunidad de ir a Cuba con una clase dirigida por la profesora Jan Black. Este blog solamente refleja las opiniones del autor y no las del Monterey Institute of International Studies o las de cualquier otra persona.



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