¿Puede la “diplomacia verde” de China promover la sostenibilidad en América Latina?

Por muchos años, China había estado bajo el foco de atención por hacer daño al medio ambiente a nivel nacional e internacional.  A partir de 2013, China ha prometido desarrollar la infraestructura global con más de 4 mil millones de dólares en proyectos “sostenibles” a través de la Iniciativa la Franja y la Ruta, una estrategia con el objetivo de ampliar inversión extranjera de China en los sectores de infraestructura, energía y transporte en países en desarrollo.

El objetivo suena muy positivo. ¿Es la construcción de infraestructura y la oportunidad económica que el desarrollo conlleva libre de coste? La realidad es más compleja de lo que parece. 

Según un informe del World Resources Institute, casi el 75% de la inversión que proviene de China se destina a proyectos de combustibles fósiles. Los datos indicaron que entre el año 2013 y 2017, las principales instituciones financieras de China habían invertido 10 mil millones de dólares para plantas de carbón en los países socios. Más interesante, las empresas estatales dominaron la industria de combustibles fósiles mientras que más empresas privadas patrocinaron energías renovables. 

Un análisis de la inversión extranjera de China en el sector de generación y transmisión de energía. La estadística incluye los proyectos en los 56 países que han firmado la Iniciativa la Franja y la Ruta con China. (BRI=Belt and Road Initiative, el nombre inglés de la Iniciativa la Franja y la Ruta)

Con la cifra de inversión en los 56 países que firmaron el acuerdo con China, es obvio que la sostenibilidad que China había mencionado en la Iniciativa la Franja y la Ruta no se logró desde la perspectiva de la salud ambiental.

Sin embargo, el año 2017 pudo ser revolucionario. La iniciativa llegó a Latinoamérica en el año 2017 y el volumen del comercio bilateral entre China y América Latina aumentó un 18.9% el año siguiente. El alto potencial de energía renovable en América del Sur llamó atención de los inversores.

Entre todos los proyectos patrocinados por China, la obra más notable es una planta solar en el norte de Argentina. China está ayudando a Argentina a construir la granja solar más grande de Sudamérica. La planta, ubicada a la provincia de Jujuy, recibe un 85% de sus finanzas (331 millones de dólares) de China. El proyecto, cuando se complete, podrá generar más de 300 megavatios de electricidad, suficiente para abastecer a 120 mil hogares.   

La granja solar ubicada en Jujuy, Argentina

No obstante, China no puede ganarse la confianza del mundo con solo un caso. Con la historia de “violaciones a los derechos humanos y el no cumplimiento de estándares ambientales”, varias ONGs han cuestionado diversos proyectos de empresas chinas en países extranjeros y han demandado que China realice modificaciones a su prácticas. La Franja y Ruta todavía está en la etapa inicial en América Latina.

Sin embargo, es un buen momento para incluir estándares del bienestar ambiental en el acuerdo multinacional, para que tengamos restricciones legales para asegurar la sostenibilidad de los proyectos de desarrollo en el futuro. 

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