Trump intenta eliminar la autoridad de California sobre emisiones vehiculares

La administración del Presidente Trump declaró el 18 de Septiembre que el estado de California dejará de controlar sus propios estándares estatales contra las emisiones de vehículos. En su anuncio, afirmó su intención de eliminar el estatus excepcional que el estado ha tenido desde 1970.

En lo que se ha vuelto una costumbre, el presidente hizo el anuncio a través de un tuit. Desde el año 1970, cuando se aprobó la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act), el estado de California ha tenido la autoridad de determinar sus estándares vehiculares independientemente de las regulaciones federales, una excepción que se ha utilizado para establecer los controles más estrictos del país. Aparte de California, hay 13 estados que también tienen límites más estrictos de los que dictan las leyes federales. La medida propuesta les quitaría esa autoridad estatal mientras que establece estándares federales para las emisiones de gasolina.

En su serie de tuits, Trump declaró que la eliminación de esa excepción tendrá el efecto de reducir el coste de coches para los consumidores estadounidenses, al mismo tiempo que contribuye a la mejora de seguridad automovilística. El director de la Agencia de Protección Ambiental (E.P.A.) explicó la decisión así: “Apreciamos el federalismo y el derecho de los estados, pero el federalismo no puede significar que un estado le dicte condiciones al resto del país”.  

Contaminación del aire en Los Ángeles

La reacción a la nueva medida fue inmediata, tanto de grupos ambientalistas como del gobernador de California, Gavin Newsom. En una rueda de prensa, Newsom confirmó que California hará todo lo posible para preservar sus estándares actuales como parte de sus esfuerzos para combatir el cambio climático y mejorar la calidad del aire. Otros han criticado la decisión no sólo en términos ambientales sino económicos, afirmando que una reducción de estándares de gasolina reduciría la competitividad internacional de los automóviles estadounidenses. Dado que hay una transición global a la producción de coches con emisiones menos contaminantes, reducir los estándares de autos producidos en los EE.UU. sería una amenaza a su competitividad en el mercado internacional. 

La nueva medida, antes de entrar en vigor, primero tendrá que sobrevivir la batalla judicial que empezó un día después del anuncio de Trump. El 20 de Septiembre, California y 22 otros estados (a los que se sumaron las ciudades de Los Ángeles, Nueva York y el Distrito de Columbia) presentaron una demanda contra el gobierno federal, afirmando que la medida es inconstitucional, arbitraria y caprichosa.

Hay mucho en juego y lo que decida el Tribunal Supremo tendrá muchas consecuencias para California y el resto del país.

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