Donde hay humo, hay fuego

La selva amazónica se está quemando y la gente alrededor del mundo ha puesto el grito en el cielo para salvarla.

Imagen de la portada: Windy

Es probable que cualquiera que haya leído las noticias en las últimas dos semanas haya visto este tipo de titular. Quizás hayan visto fotos llamativas de incendios de enorme escala o de animales de la selva que huyen de las llamas crecientes. Los incendios en la Amazonía brasileña han provocado una fuerte reacción internacional, la cual se debe en gran medida a la difusión extensiva de información e imágenes en las redes sociales. Pero ¿qué es lo que realmente está sucediendo en la Amazonía?

Para poder entender la situación actual, es importante hacer primero un breve resumen de los usos de la selva amazónica y su desarrollo como fuente de crecimiento económico. Existe una larga historia de incendios como herramienta para el cultivo agrícola en muchas partes de la Amazonía, pero la explotación de la selva a niveles industriales no comenzó hasta los años 70. Hoy en día, aproximadamente un 80% del terreno deforestado se convierte en pastos para ganado. Otro factor que ha contribuido a la deforestación es la cultivación de soja, de la cual la mayoría se utiliza como alimento para ganado. La propagación de incendios este año es menor al promedio entre 1995 y 2006, cuando la deforestación estaba en auge, pero mayor a los niveles de los últimos 10 años, en términos del número de incendios y área deforestada.

Según imágenes de satélite, se estima un número de 76,000 incendios en la Amazonía este año, lo cual representa un aumento de un 80% en comparación con el mismo periodo en 2018. Según National Geographic, los incendios activos cubren un área total aproximadamente del tamaño de New Jersey (18.130 km²). El número de incendios suele aumentar durante la estación seca (entre junio y diciembre), pero es importante destacar que la gran mayoría de los incendios no son naturales sino provocados. En muchos casos, los agricultores talan los árboles grandes meses antes, dejando que se sequen antes de prenderle fuego durante la estación seca para luego desmontar el terreno. 

Para explicar el aumento de incendios este año, muchos señalan al presidente brasileño Jair Bolsonaro, que desde su investidura en enero de este año ha promovido la explotación de la Amazonía al mismo tiempo que ha socavado las protecciones ambientales existentes. Al nivel internacional, el tema se ha convertido en una batalla verbal entre ejecutivos de países avanzados, que caracterizan los incendios como evidencia de una catástrofe ambiental para todo el planeta, y Bolsonaro, que defiende la soberanía del estado brasileño y su derecho de gestionar el uso de sus propios recursos naturales. 

Lo que nadie sabe es qué sucederá con el aumento actual de incendios que estamos viendo: si se conocerá simplemente como una breve desviación del patrón de reducción de la última década, o si bien indica el comienzo de un retorno a la deforestación sin freno. Los científicos y biólogos aseguran que la deforestación acelerada de la selva amazónica podría tener efectos globales tanto como locales, en términos de la liberación de carbono en la atmósfera y la pérdida de biodiversidad. Otro factor sería la amenaza a las comunidades indígenas que viven en regiones remotas de la selva.

Ahora que la Amazonía se ha hecho viral, captando la atención del mundo, veremos si esa vigilancia desde fuera tiene un efecto real en el uso de la selva tropical más grande del mundo. 

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